Path of Exile y el grinding como mecánica para contar historias

Path of Exile es básicamente la última evolución de juegos como Diablo. Con una historia oscura, un sistema de batalla exigente y (quizás es esto lo más importante) montones de ítems, cumple el sueño de muchos fans del género. Ahora bien, el tema al que me gustaría referirme en este ensayo tiene que ver con la historia, y como se conecta con lo que el jugador hace en el juego.

No me referiré a la historia en general, porque hablar de ella excedería el campo de este ensayo y lo alargaría muchísimo. Por esa razón, me centraré en el final: la bien llamada “Quest for the Atlas”. En resumidas cuentas, el jugador descubre un atlas que lo lleva a otros mundos, paralelos al real. En esos mundos, hace lo que ya ha hecho durante todo el juego: matar miles y miles de enemigos. Al entrar a ese atlas, descubre que hay cuatro conquistadores que viven dentro, y debe encontrarlos para evitar que escapen de él, pues se han vuelto locos. Es esta parte la más interesante: se volvieron locos por hacer lo mismo que hace el jugador, explorar el atlas. Mientras más lo exploraban, más poder ganaban, y se acercaban a lo que querían. O, en este caso, a lo que creían que querían. Al mismo tiempo, sin embargo, se volvían cada vez más locos, obsesionados por sus deseos: Uno de ellos era muy religioso, y por lo tanto empieza a creerse su propio dios. Otro, un cazador, queda tan obsesionado con la caza que empieza a dudar de si mismo. Un tercero, un conquistador que quería una tierra justa, amparada bajo la ley, se vuelve un asesino que expande cada vez más sus terrenos, ahora anárquicos. Finalmente, una de ellas, obsesionada con la justicia, empieza a ver solo lo que ella quiere como justo. El atlas les entrega lo que quieren, pero los corrompe absolutamente. Todos ellos ocultan un quinto miembro, el cual tiene tanto poder que ya no siente nada, y esta dispuesto a destruir el mundo solo volver a sentir algo.

Esta búsqueda es parecida a la que hace el jugador. Cada vez que entramos al atlas, encontramos nuevos ítems y subimos de nivel, alcanzando nuevas alturas de poder. El atlas, entonces, nos entrega lo que buscamos. Nuestra historia es paralela a la de los conquistadores, entonces, y al juego no le avergüenza demostrar esa metáfora. Tanto es así, que, al lograr parar al quinto conquistador, uno de nuestros aliados nos sugiera que ahora paremos con el atlas, que volvamos a la vida real. Pero si queremos seguir jugando, tenemos que volver al atlas, y los conquistadores vuelven a aparecer. Nos convertimos, entonces, en lo que ellos fueron.

A POE no le basta lanzarnos esa metáfora. No es suficiente. Si continuamos la historia, descubrimos que todo esto está orquestado por un monstruo inspirado en Lovecraft llamado Elder. Él atrapó a los conquistadores, porque se alimenta de lo que ellos crean, y corrompe sus mentes. ¿No está el jugador atrapado también en este juego?

Es este el punto central de este ensayo. Un juego donde el grinding, la búsqueda de equipo, la necesidad de hacerse más fuerte, es el centro, también nos advierte sobre los peligros de obsesionarnos demasiado. Es tan irónico (porque los creadores obviamente quieren que sigamos jugando) como increíblemente inteligente: el juego se ríe de nosotros y con nosotros. Porque, como los conquistadores en el atlas, no podemos dejar de jugarlo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s