Una mala mano (parte I)

No debía haber nada en riesgo. Era solo un juego, después de todo. Amigos alrededor de una mesa. Chistes que vuelan, insultos codificados que solo harían reír a los presentes.

Un mero observador podría no darse cuenta del peligro: las cartas sobre la mesa evidenciaban una partida de Poker, pero no había fichas, ni monedas, ni billetes. Un juego casual. Pero ¿por qué entre las caras sonrientes había un dejo de traspiración fría? ¿Por qué había una pausa cada vez que aparecía una nueva carta en el river? ¿Por qué se jugaban todas las manos, sin siquiera un fold?

Había un ritmo, un pulso que se mantenía a través del juego. Ciertas pausas, la manera experta en que las cartas se daban vuelta, la ansiedad que aparecía en las caras cuando era hora de subir la apuesta.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s