En un recuerdo (Parte I)

En mis pupilas todavía queda un resabio del infierno, de esas llamas que se alzaron hasta el cielo, de lo que perdí.

Atrapada en esta silla, que se balancea lentamente, recuerdo nuestros paseos. Ella era joven, todavía, y su sonrisa parecía escaparse entre sus labios. De la mano, la mayoría del tiempo; otras en sus hombros, recorríamos aquel bosque cerca de la aldea, yo haciendo infinitas preguntas, ella intentando, con sus respuestas, llamar de nuevo al silencio. Creo que, en ese paréntesis de tiempo, fui feliz.

Esa felicidad, invisible, intangible, se quemó entre mis dedos.

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