Bajo la luz (parte I y II)

Parece cliché, pero todo es cosa de perspectiva, y esta cambia, a veces muy lentamente, sin que nos demos cuenta. A veces cambia tanto, que recordamos algo que no es.

Hace tiempo, tan atrás que solo quedan fragmentos, había un farol en un terreno enorme, lleno de pasto. Solo aparecía algunas noches de verano, cuando las estrellas parecían más cerca, cuando la luna simulaba eclipsar al sol. Debajo de ese farol, nada. Debajo de ese farol, alguien.

Solo yo podía verlo. Para los demás, era tan solo un pasillo atrás del edificio, una delgada línea de tierra baldía. Pero mis ojos de niño veían todo grande, veían la luz invisible del centro, veían a alguien esperar bajo el farol. Me cuesta admitirlo ahora, pero tenía la secreta esperanza de que me estuviera esperando a mí.

Una noche, cuando la luna parecía más grande que el sol, descubrí que no podría dormir. Algo me llamaba. Debía escapar, llegar al farol. En la oscuridad, caminando lento, asustado de los fantasmas escondidos en las esquinas, sentía que mis pies sonaban como las ruedas de un tanque. Lento, paso a paso, logré alcanzar la puerta, y la abrí lentamente, como si fuera a romperse si la tiraba con fuerza.

Afuera, la luz de la luna parecía alumbrar una ruta. El viento nocturno me llamaba a continuar caminando, como si me empujara a seguir. La noche brillaba silenciosa. Mi miedo entonces se convirtió en curiosidad, y avancé, con cuidado, por el camino de arena, hasta llegar al final. En frente mío, esperaba el farol.

Una figura esperaba bajo la luz. Sonreía, con una sonrisa que parecía tener demasiados dientes, con unos ojos que parecían demasiado brillantes. Tenía una mano extendida, y me miraba fijo, demasiado fijo. Dejé de pensar. Caminé lentamente hacía adelante, como llevado por una fuerza que no era mía, y tomé su mano.

De repente, me sentí mareado. El mundo se desbordó ante mis ojos, se volvió notas borrosas de verde y negro, de luces y sombras, de esperanzas y miedos. Cuando recupere la conciencia, estaba sentado al lado del farol, rodeado de un bosque oscuro y frondoso. Estaba solo, en un lugar desconocido.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s