Dual (Cuarta parte)

Debía admitirlo, estaba desesperada. Sus enfrentamientos se habían hecho una rutina, que diligentemente cumplía, sin siquiera darse cuenta. ¿Cuándo había pasado? ¿Qué le había hecho este hombre terco e insistente? Le costaba admitirse a si misma que no estaba haciendo su mejor esfuerzo, que quería hacerlo sentir que una victoria era algo posible, para que volviera, para poder verlo otra vez.

¿Y si algún día le ganaba? ¿Qué iba a quedar de ella? Una mujer desordenada e incapaz que alguna vez había sido la mejor guerrera del mundo, una persona con único talento, destronada para siempre. ¿Y luego qué? Soledad.

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