Dual (Segunda parte)

¿Cómo era posible que siguiera esa misma rutina todos los días? Era imposible ser así de diligente, cuando ella ni siquiera podía durar un día repitiendo los mismos ejercicios. Lo admiraba, si, pero al mismo tiempo lo odiaba. Secretamente, dolorosamente, esperaba los días en que las dagas chocaban con su mandoble, disfrutando sus esfuerzos inútiles por vencerla.

“Es todo lo que tengo, después de todo…”

Ser invencible no era su habilidad, era su origen. Era una cima que no había alcanzado por esfuerzo, por motivación, o por decisión. Muchos querían vencerla. La mayoría se rendía después de un intento. Él no.

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