Insondable


Es invisible, a veces, ese hilo que nos conecta con las demás personas. Esas acciones que, casi sin darnos cuenta, hacen ondas como una roca en un lago. Después de todo, a veces queremos que nuestras decisiones sean invisibles, pero que sus consecuencias sean notorias. Una llamada a un contacto para conseguirle trabajo a un hijo. Un trabajo especialmente duro, para ahorrarle un mal rato a un compañero ahora es padre primerizo. Un regalo de navidad pequeño, pero que sigue perfectamente lo que quería su recipiente.
A veces, ese pequeño hilo no tiene remitente. A veces, es tan invisible, que el que lo recibe no siente sus consecuencias. A veces, todo lo que hacemos se pierde en diálogos vanos y discusiones irrisorias, en un par de gritos, en silencios incomodos, en llagas que quedan para siempre marcadas en la piel. Las intenciones se disipan, se malentienden, se corrompen. Y después de una llamada, después de un mensaje, te das cuenta que la distancia que creaste es ahora insondable, que no hay vuelta atrás, que por más que lo esencial sea invisible a los ojos, a veces necesitamos que se vea.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s