La flecha y la llave

I
En mis sueños, solo veo una flecha. No veo la cuerda del arco tensarse, pero si la escucho. La flecha vuela, corta el aire con su peculiar sonido. La flecha, sin embargo, nunca alcanza un objetivo. Se pierde en la oscuridad, dejo de escucharla en la distancia. Y así, despierto.
II
¿Quién fui? Ya no soy esa persona, han pasado años desde que perdí mis recuerdos. Sin embargo, me gustaría conocerla. Lo único que queda de él es una flecha que se pierde en mis sueños.
III
A veces, cuando mi pecho está marcado por la angustia, trato de recordar la flecha con todos sus detalles. La madera pulida. Las plumas. La punta metálica y fina. La flecha es como una llave, pero nunca estoy seguro de si quiero abrir esa puerta.
IV
Si mis recuerdos vuelven, ¿reemplazarán lo que soy ahora por lo que era antes?
V
Mis músculos todavía recuerdan al arco. Con solo cerrar mis ojos, siento que lo tengo otra vez en mis manos. Tengo miedo, sin embargo, de disparar.
VI
Quizás esta búsqueda es falsa. Quizás nunca fui nadie. Quizás mis sueños no son nada más que sueños.
VII
Quizás yo soy el arco.
VIII
Nunca hubo una flecha. Nunca hubo un arco.
IX
Tengo miedo. Tengo miedo. Tengo miedo. Tengo esperanzas.
X
Somos dos, realmente. Yo soy el arco. Él es la flecha. Debo disparar.
XI
Mis músculos todavía recuerdan al arco. Con los ojos abiertos, lo sostengo bien en mis manos. Supero mi miedo, y disparo.
XII
Éramos dos. El la llave, yo la puerta. Ahora somos uno. Es hora de descubrir que es lo que queda.

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