Stella

No sé por qué todavía estoy siguiendo tus huellas, si lo que más recuerdo es la última vez que nos vimos, si lo que más recuerdo fueron nuestras palabras de despedida. El año había terminado, sin aviso, a secas, y el silencio ya había invadido nuestros diálogos. Ambos sabíamos que no quedaba mucho. Ambos sabíamos que se acercaba el final.

Pocas horas antes del conteo, todavía no volvías al departamento. Creí que me dejarías solo, que el punto final sería una ausencia, y ya empezaba a sentir el dolor agridulce de pensar como seguir. Pero el teléfono brilló con tu nombre. Nuestro dialogo fue corto, solo me dijiste que subiera a la azotea del edificio. Al llegar, tomaste mi mano, y dijiste que mirara al cielo. Una estrella fugaz decoraba el horizonte. Me dijiste… me dijiste que tenías que seguir a esa estrella. Esa fue tu despedida, y hoy, a pesar de lo agridulce, sigo buscando tus huellas.

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