Entre emociones y colegios, segunda parte

El cambio de colegio fue abrupto, para mí. Las notas bajas y las múltiples anotaciones negativas en el libro de clases me hacían sentir como un idiota, como alguien que no merece la pena, que no vale el esfuerzo. Mi personalidad, antes algo combativa y (digámoslo con todas sus letras) estúpida, se convirtió en una especie de timidez cerrada, con una autoestima bajísima en la mayoría de los casos.
Fue durante estos momentos que mi escritura comenzó a desarrollarse, y me destaqué entre mis compañeros por mis cuentos y poemas. Mi segundo colegio estaba enfocado en el área humanista, lo que favoreció sobremanera esta tendencia, con excelentes profesores de castellano, y de idiomas. Entre los idiomas impartidos se encontraban el francés, el latín y el inglés, todos los cuales fueron de gran interés para mí.
Considerando mis habilidades solo incluían idiomas y lecturas, intenté expandir mis intereses hacía otras áreas, incluyendo la música y el dibujo, pero las críticas de las personas, en especial de compañeros de curso, hacían demasiada mella en mi confianza, y las dejé rápidamente. Si tener habilidad en algo es simplemente poner una importante cuota de esfuerzo, nunca logré hacerlo consistentemente por no creer en mí mismo. La escritura, única habilidad que sacaba aplausos de los demás, fue la única que logré practicar hasta hoy, con resultados debatibles por ustedes, los lectores.
Sin tener los amigos de antes, tuve que buscarme nuevas amistades. A pesar de que lo logré, en parte, siempre sentí que era una parte poco importante en varios grupos de personas, más que uno de los miembros de un grupo consolidado. El miembro extra, la rueda de reemplazo. Quizás, más que una certeza solo mía, era como todos se sentían. La adolescencia es un tiempo extraño, donde sentimientos y pensamientos se mezclan y se pierden, donde nadie entiende nada. Una persona que parece segura de sí misma puede estar tan solo mostrando una máscara.

Pasé un largo tiempo en el colegio, hasta tercero de enseñanza media, año en que mis padres decidieron hacer otro cambio por la rápida caída de calidad (o al menos, eso me dijeron. Quizás había otras razones que no podía entender en esos tiempos). En ese último lugar, consolide amistades y empecé a acercarme, de a poco, a la persona que soy ahora. En esto profundizaré en el próximo post. Gracias por leer.

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