Paredes Blancas

Las puertas de madera, antes tan fáciles de abrir con tan solo un empujón, están cerradas y se sienten sólidas como el acero. Las paredes blancas del edificio parecen aún más blancas, como si ellas mismas generaran luz. Las ventanas solo me muestran blanco, y es imposible abrirlas. No hay escape.
Todo comenzó como un día cualquiera. El largo camino en auto al trabajo, el saludo del cuidador, las alumnas distraídas en clase, la asistencia en el libro de clases. Todo cambió con tan solo una pregunta.
Después de las clases, debía conversar de horarios con la coordinadora. El dialogo fue regular: obtuve la información que necesitaba, sin problemas. Sin embargo, noté algo extraño en su oficina: uno de los proyectores apuntaba a la ventana, como si lo que la ventana mostraba viniera de él. No pude evitar preguntar, bromeando, si es que el proyector era el responsable de mostrar lo que había afuera. Me contestó con una risa extrañamente nerviosa, como si tuviera algo que ocultar, afirmando con fuerza que eso era imposible. A pesar de que algo me sonaba raro, decidí no cuestionarla. Mientras me retiraba, como para demostrarme algo, moví ligeramente el proyector. La ventana, que antes daba a un estacionamiento, quedó totalmente en blanco.
Saltando de la impresión, me di cuenta que las ventanas no eran lo único que había cambiado: la coordinadora había desaparecido, y su oficina se veía distinta. No tenía decoraciones, solo un escritorio y una silla. Las murallas, antes algo desgastadas por el tiempo, ahora se mostraban prístinas, de un blanco brillante igual al de afuera.
Corrí fuera de la oficina, buscando una explicación, pero no había nadie. Todos habían desaparecido. La secretaria, siempre ocupada en algo, brillaba por su ausencia. Arriba de su escritorio, normalmente lleno de papeles por firmar, estaba completamente vacío. Algo en esta soledad completa, rodeada de muros de blanco, se sentía… equivocada. Era como si estuviese en otro mundo. Con las ventanas dando a ese mar de blanco, parecía que el edificio estaba flotando en el espacio, un lugar completamente separado de nuestro universo. Debía escapar.
Todas las puertas, sin embargo, estaban cerradas, y se sentían como acero, casi falsas. Las ventanas no se movían, y tampoco quería arriesgarme a saltar por una de ellas de todos modos. Recorrí todo el edificio, intentando buscar una forma de salir, pero todo estaba sellado. Algunas puertas que recordaba haber visto ni siquiera existían.
De repente, se apagó una de las luces. Con un sonido chispeante, comenzaron a apagarse todas. Atrapado en pasillo, ni siquiera intenté moverme. Pronto, el edificio estaba a oscuras. Las ventanas ahora solo mostraban negro. La oscuridad era absoluta.

En frente mio, sin aviso, un haz de luz comenzó a iluminar el suelo. A través de él, y donde tocaba, se veían piernas de personas, y el ligero murmullo de un diálogo. El haz se movió, como buscando algo. Fue en ese momento en que me di cuenta: Me estaba buscando a mí. Todo se puso en blanco, el edificio pareció iluminarse, las personas estaban donde siempre. Pero yo… yo había cambiado. No era el mismo. De hecho, ¿quién era? ¿Dónde estaba? Todo se volvió claro cuando miré de nuevo por la ventana…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s