Caminar enfermo

Ayer, mientras caminaba de vuelta de un día de trabajo arduo y pesado, mi gripe decidió tomarse las cosas en serio. Perdí mis fuerzas, sintiendo que ya no podía más, que el suelo era una mejor alternativa que seguir caminando. Pedí ayuda, mi hermano estaba en la casa de un amigo doctor que vivía cerca de donde estaba. Casi llegando al desmayo, logré llegar al lugar, donde me prestaron una cama.

Mi amigo doctor indicó que lo que tenía probablemente era influenza. Creo que probablemente tenía razón. Hoy, con la cabeza palpitando, todavía siento sus efectos. Tengo que descansar por lo menos tres días, según recomendaciones. Y es este el primero de ellos.

Como saben, me comprometo a actualizar por semana. Así como estoy, este texto es todo lo que puedo darles esta vez. Espero sea suficiente por ahora. Gracias por leer.

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