Sobre la voluntad

Hay ciertos temas sobre los cuales me gusta mucho leer. Uno de ellos es el ánimo, la voluntad de hacer cosas, justamente porque es algo que me afecta continuamente: Actualizar este blog semana por semana es más difícil que lo que podría parecer, ya que para hacerlo necesito primero tener la voluntad para hacerlo (o la voluntad necesaria para forzarme a empezar), luego encontrar un tema que me atraiga lo suficiente para escribir de el un buen tiempo. Posterior a esto, la escritura misma, que generalmente toma entre una y cuatro horas, a veces más si necesito investigar del tema (para no quedar como ignorante), y finalmente una corrección y revisión de lo ya escrito. Este proceso, largo y a veces aburrido, puede romperse fácilmente con un “que lata” o un “lo hago después”. Uno de los factores centrales que causa esto tiene que ver con la voluntad.

La voluntad es algo interesante. Según lo que he leído en más de un estudio, tenemos una cantidad limitada de “voluntad” para hacer las cosas. Es como un estanque de gasolina, que alcanza para movernos una cantidad limitada de kilómetros. Cada vez que tenemos que hacer algo que requiere esfuerzo (por ejemplo, recoger la ropa cuando nos cambiamos, o lavar después de comer) gastamos algo de esa voluntad. Incluso tiene que ver con la superación de tentaciones: evitar comer demasiado es mucho más fácil empezando el día que terminándolo. Esto mismo también aplica a la escritura: escribir toma una cantidad bastante grande de voluntad, ya que requiere un esfuerzo mental considerable. Como prefiero escribir al final del día (porque así tengo menos distracciones), me cuesta mucho más empezar.

Otra arista importante también tiene que ver con el sueño. En mi opinión, dormir menos de lo necesario (generalmente 8 horas, pero depende de la persona) causa que ese “estanque” de voluntad presente en nuestro día a día se achique. Cuando dormimos mal, la voluntad se empequece, causando que seamos mucho más reacios a hacer cosas que tomen mucho esfuerzo. Esto se nota incluso cuando hacemos cosas que nos gustan. ¿Han intentado jugar un videojuego cuando duermen mal? ¿O empezar un juego nuevo, recién comprado? Cuesta entrar cuando el sueño nos consume, no estamos dispuestos siquiera a concentrarnos en algo que nos gusta, porque estamos cansados. En casos como ese, es mucho más fácil ver videos irrelevantes en Youtube, o ver a alguien jugando. Cualquier cosa que no haga trabajar a nuestro cerebro. Una vez le di un consejo a un amigo, que me dijo que ya no disfrutaba los juegos como antes: Duerme bien, e inténtalo de nuevo. Al parecer le funcionó. Este consejo aplica también para otras cosas, sin embargo. Empezar un trabajo, o estudiar para lo que sea, o incluso escribir, es mejor con una buena cantidad de voluntad en nuestro estanque. ¿Están de acuerdo o lo que digo es pura suposición? ¡Gracias por leer!

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