Videojuegos y realidades paralelas: Dark Souls

Se ha dicho muchas veces (incluso yo mismo lo he hecho, en ensayos anteriores) que jugar videojuegos es entrar en otro mundo, una realidad paralela a la real, que aleja nuestras preocupaciones y dolores, aunque sea por tan solo un segundo. Lo que no se ha visto demasiado, sin embargo, son juegos que construyan múltiples realidades dentro de ellos mismos.

Existen ejemplos, sin embargo, de un concepto como este bien aplicado. En la serie Souls (que incluye Demon’s Souls, Dark Souls y Dark Souls 2), el personaje controlado por el jugador es lanzado a un mundo en vías de destrucción, de decaída total. A pesar de que estamos rodeados de cuerpos que parecen haber sido humanos alguna vez, todos aparentan estar locos. Algunos de ellos nos hablan, mostrando todavía los restos de una humanidad en retirada, pero sus acciones nos muestran que también estan a punto de enloquecer. El mundo es hostil.

Desde Dark Souls, sin embargo, existe una excepción a este mundo solitario: cuando nos acercamos al fuego de una fogata (que sirve como un punto para grabar nuestro progreso, un lugar donde regresar), vemos fantasmas, otras personas trasparentes que hacen lo mismo que nosotros. Mientras más cerca de la fogata estemos, menos fantasmales se verán. De esta forma, algunos se sientan en la fogata, esperando, como tú, o quizás pensando la mejor manera de seguir. Otros esquivan ataques invisibles de un enemigo fiero. La mayoría, sin embargo, están parados, sin hacer nada.

El fuego es, en Dark Souls, una conexión entre más de un mundo. El juego conecta magistralmente una mecánica de multijugador en el mundo real (las personas conectadas a internet pueden verse como fantasmas si se acercan a una fogata, o viajando de punto a punto) con la historia del juego mismo (cada jugador es un protagonista en su propia realidad, y las fogatas conectan interminables mundos paralelos).

Los jugadores también tienen otras formas de comunicarse, pero son extremadamente limitadas. Pueden dejarse mensajes con frases predefinidas, y ayudarse en las batallas más difíciles. El universo del juego, entonces, mezcla historia con mecánica, y hace que el mundo que presenta sea más completo, generando una pregunta implícita: ¿Es peor la soledad completa y aislada, o una comunicación amurallada y pequeña entre habitantes de mundos paralelos? Como los vagones del metro (tren subterráneo), vemos pequeños relámpagos de otras personas, que pronto desaparecen.

En Dark Souls, cada jugador vive en su propio mundo, y la historia se entremezcla con las mecánicas para demostrarnos eso, y también para forzarnos a mirarnos a nosotros mismos: estamos jugando un juego, otro mundo distinto al nuestro, y estamos solos. Ese mundo se conecta a otros mundos, otras personas, haciendo exactamente lo mismo. Esta es una forma interesante de utilizar varios mundos. Para ustedes: ¿Qué juego hace algo parecido? ¿Es mi reflexión errónea? Si desean discutir de ello, siempre estoy atento a los comentarios. ¡Gracias por leer!

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