¿Por qué es bueno un texto?



[Antes de que empiecen a leer, en este ensayo existen Spoilers del primer libro de Game of Thrones. Si no han visto la serie/leído la saga, lean bajo su propio riesgo… aunque supongo que la mayoría ya leyó esta saga mucho antes que yo]

Es común ser de la opinión de que una novela es “Buena”, que nos gustó, que la recomendaríamos a los demás. Es mucho más difícil, sin embargo, determinar por qué aquella novela es buena. ¿Por qué es esto importante? Daré un ejemplo:

Hace un par de meses, decidí empezar a leer la saga de “Game of Thrones” de George R.R. Martin, ya que estaba trabajando en una librería que tenía la colección completa, en inglés. No había tenido interés en empezarla antes ya que se rumoreaba que todos los personajes interesantes morían, pero la oportunidad hace al ladrón, así que simplemente empecé a leer. El primer libro se tomó un tiempo en agarrarme, pero pronto me vi interesado en la mayoría de los personajes de la saga. Quería saber que les pasaba, que decisiones tomaban. El libro me pareció bueno en ese entonces, pero no estaba seguro por qué, así que decidí analizarlo en profundidad.

La descripción de las escenas y de los paisajes me pareció adecuada, pero no especialmente profunda. Autores de fantasía como Tolkien ya habían hecho algo parecido, y hacían un mejor trabajo en definir el ambiente y el paisaje (a cambio de descripciones mucho más largas y a veces tediosas). Los diálogos, sin embargo, eran muy destacables. Fluían naturalmente, y se hacían fáciles de leer, cambiando de forma con cada personaje, pero siempre sonando sinceros. Esto, sin embargo, no sirve de nada sin una buena historia, y la primera novela exhibe los inicios de ella. Es una introducción, el primer acto de una gran trama, pero que no se llega a realizar completamente. Leyendo este análisis, la novela no parece ser tan buena, pero existe un elemento en ella que ata todo, que la convierte en algo especialmente bueno: los personajes enfrentados a una situación que no pueden manejar.

En Game of Thrones, los personajes tienden a ser muy capaces en algún área, con muy pocas excepciones. Eddard Stark, por ejemplo, es un excelente rey en el norte, honesto, honrado y honorable, preocupado por sus hijos y esposa (a pesar de que este último es un vínculo impuesto). Para todos los personajes centrales, sin embargo, aparece una prueba para la que jamás estarán preparados. Para Eddard Stark, esa prueba es ser la Mano del Rey, un trabajo que no requiere un hombre honesto, honrado y honorable. Este trabajo requiere exactamente lo contrario: una persona manipuladora, conocedora de los hilos del reino, que conozca más de lo que dice. Eddard lo enfrenta como él lo haría en su reino: siendo perfectamente de frente, sin guardarse preguntas. Es esto lo que lo mata al terminar el primer libro. Su espora, Catelyn, es un contraste en este sentido: ella conoce bien las actitudes de la corte, y posiblemente podría haber hecho un mucho mejor trabajo que Eddard mismo puesta en las mismas circunstancias. Sus pruebas son distintas, sin embargo: debe investigar y descubrir al asesino de su hijo, una tarea para la que Eddard, mucho más controlado y menos llevado por sus impulsos, sería mucho más apto.

La novela (y posteriormente, la saga en general) destaca por poner a sus personajes en situaciones en que sus capacidades, a veces muy altas, son completamente inútiles. Todos se vuelven peces fuera del agua, y deben adaptarse a sus nuevas circunstancias. A veces pueden, a veces no, causándoles la muerte. Los riesgos son altos.
De esta forma, para mí, Game of Thrones es una saga especialmente destacable por esa habilidad del autor de lograr esto en sus personajes, sin parecer falso ni impuesto. Los demás elementos de la novela (trama, descripción, diálogos, génesis de personajes) están al servicio de esta habilidad, lo que vuelve la lectura de la novela algo muy intrigante. Queremos saber si van a salir de la situación que se les impuso, a pesar de que sus habilidades no son las necesarias para hacerlo.

Que la novela sea buena por una particular habilidad del autor no es algo nuevo, pero siempre es difícil de definir. Siendo sucinto, Kafka leído como un cuentista o novelista tradicional puede parecer terriblemente tedioso, incluso aburrido. Pero si tomamos este tedio, esa desesperación de estar atrapado en el sistema, como una habilidad peculiar del autor, entonces sus textos destacan. Creo importante tener en cuenta el pensar el por qué algo es bueno, por qué nos gustó. Hacerlo amplía nuestros horizontes, nos hace mejores en encontrar que nos gusta y por qué. Espero que este pequeño ensayo plante esa semilla en sus mentes. Gracias por leer.

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