Sobre no encontrar el rumbo

Mucha gente dice que es fácil perderse. Lo único necesario es una curva errónea, una simple desviación inesperada y azarosa que cambia completamente nuestro camino, un letrero que falta, uno que sobra, un cambio inesperado. Perderse es fácil. Pero no es fácil estar perdido.

Cuando elegí estudiar Literatura, pensé rápidamente lo que me esperaba: si tenía suerte, podría vivir modestamente de mi escritura. Si no, podría dedicarme a la investigación, o incluso trabajar en una biblioteca. Con esos planes en mente, una imagen vaga y poco formada, estudié mi carrera como en un sueño, dejándome llevar por sus exigencias, postergando el futuro indefinidamente. Pero todas las cosas llegan alguna vez a su fin, y los años de estudio se acabaron sin aviso. De repente la tesis estaba entregada, la nota puesta, el diploma adquirido y enmarcado. El bote ya había llegado a puerto, y debía pronto embarcarme de nuevo.
No tenía trabajo, y había que hacer algo. El tiempo libre extrapolado no necesariamente entrega libertad. Decidí, entonces, dar un paso corto: estudiar un diplomado. Comprar tiempo, quizás ampliar mis posibilidades. Edición y publicaciones. Sonaba interesante, y expandía mis conocimientos un poco más al área editorial. Como un náufrago aferrándose a una tabla de madera, el diplomado pasó rápido, casi como un sueño, y en su finalización me entregó mi primer trabajo después de egresar: vendedor en la Feria del libro (FILSA). Luego, otra feria más en Ñuñoa. Pegas temporales, de tiempo corto, un salvavidas temporal.  Luego, meses de nada, hasta que decidí intentar trabajar por Internet. Era algo con lo que siempre había soñado, trabajar como freelancer. Y por un tiempo pareció funcionar, trabajé en una variedad de proyectos, pero el pago era en dólares, que tomaban mucho tiempo en convertirse a pesos. Además de eso, la paga era bastante baja, y el trabajo escaseaba a veces. Debía buscar otras alternativas, y las encontré trabajando para el Consejo de la Cultura por varios meses, además de ayudar en un proyecto educativo con la directora del diplomado (si lee esto, ¡gracias!). Fueron buenos trabajos, pero ahora se acabaron. Y vuelvo a estar perdido.
Toda mi vida me he dejado llevar, un objeto pasivo en mi propia vida. Estar ocupado es una distracción, algo que me aleja de la nada que es el tiempo libre sin propósito, sin guía. Este blog es otra de mis anclas. Es ahora cuando debo buscar que hacer, y entre un futuro incierto y un pasado variado y corto, todavía no encuentro mi rumbo.

No es necesario terminar esto en una nota tan negativa, sin embargo. Estar perdido también significa tener la libertad para elegir un rumbo propio. Una decisión, una movida de ajedrez.  Armar el barco propio, cruzar océanos inexplorados. Un solo movimiento, y el movimiento más difícil de todos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s