Sobre un minotauro

El minotauro llamó hoy para saldar las cuentas del laberinto. Habían pasado siglos desde su última llamada aquel día en que por fin había cedido ante las amenazas de evicción de Minos & Ariadne, corredores de propiedades, aunque no sin antes soltar una gran colección de insultos en griego antiguo que incluían muchas “k” y referencias a ciertas partes del cuerpo que no pueden ser mencionadas en este relato.

El minotauro, al que muchos llamaban Ross (nunca Minos como su padre adoptivo), probó su suerte como guardia de seguridad (trabajo en que era tan efectivo que asustaba incluso a los clientes), cuidador de zoológico (donde asustaba a los animales), mascota de parque de diversiones (donde asustaba a los niños) y como exhibición en las ferias de gitanos (donde asus- Ya entienden la idea), pero nunca podía mantener su profesión por más de unas pocas semanas.

A pesar de eso, era muy querido por sus compañeros de trabajo, ya que contaba leyendas y mitos increíbles, historias que ya no pertenecían a nuestro tiempo. Cuando lo hacía, su ronca voz parecía suavizarse y todos los que lo escuchaban entraban en un trance, un estado entre el sueño y la vigilia que les hacía imaginarse todo como si lo estuvieran viviendo. La voz del minotauro parecía, en ese entonces, la puerta a un reino distinto, la llamada de una sirena que misteriosa y terrible lleva hasta el fondo del mar y a una muerte prematura. Cuando las historias terminaban y la realidad volvía a las mentes de los que lo escuchaban, el mundo parecía mucho más gris, y siempre le pedían, al menos, una historia más. Esta distracción de los “capitales de trabajo” enojaba terriblemente a sus jefes, que estaban tan perdidos en el laberinto de sus propias preocupaciones que no eran capaces de escuchar, causando un despido aún más prematuro.

El minotauro estaba perdido, no tenía nada a lo que aferrarse, el laberinto había sido por mucho tiempo su único mundo, su orden, su vida, y el mundo exterior era un sinfín de espacios abiertos que llenaban su corazón de un terror terrible. Su prisión era su libertad. Al menos se sabía que dentro de un verdadero laberinto debería existir un verdadero minotauro, pero todos estaban demasiado ocupados para pensar que podría hacer una criatura como él en el mundo exterior. Muchos bromeaban con que podría trabajar en una fábrica de hamburguesas, pero la broma se perdía en la cabeza dura y cornada de la pobre bestia.

Sin poder encontrar nada estable, el hibrido y marginado minotauro recorrió el mundo buscando su verdadera llamada, pero como todo héroe griego, las cosas siempre terminaban en tragedia: Algo sobre el destino funesto y males terribles a los aqueos, y una serie de escrituras de varios autores con nombres terminados en “les” y “ton” que siempre perseguía a los pobres héroes griegos, una ruta sin escape manejada por los hilos de las viejas Moiras, que tendían ser bastante crueles y a tener un pésimo sentido del humor, probablemente porque nadie quería tocarlas ni a un laberinto de distancia. O quizás para ellas el único humor era el negro, color con el que se vestían siempre en imitación del estilo gótico que todavía no se había inventado pero que podían ver en el futuro.

Así pues, bajo esa terrible influencia, cada vez que se subía a un barco, el barco se hundía, y cuando lo intentó varias veces causó que le prohibieran la entrada a todas las vacas, causando una crisis económica que devaluó bastante el peso argentino e incluso el uruguayo. Cuando intentó viajar en avión, este siempre se estrellaba en Ítaca y causaba conflictos entre los pretendientes y Ulises, y cuando intentaba ir a pie era tan perdido que siempre llegaba a un lugar completamente distinto al que esperaba. Pasó muchos años dando vueltas y llegando a ninguna parte hasta que al fin las Moiras decidieron ir al grano (Tenían muchas películas de Tim Burton que ver para pasar tanto tiempo fijándose en el minotauro) y lo llevaron a encontrarse con viejo edificio que reconocía bien: sus paredes de roca, ya desteñidas y grises por el polvo, el increíble eco que parecía ampliarse cada vez más, la oscuridad casi absoluta que ya no le pertenecía: había vuelto a su laberinto.

Algo, sin embargo, había cambiado. Había muchas voces en el laberinto, y brillantes destellos de luz que parecían relámpagos iluminaban cada cierto tiempo las lúgubres habitaciones entremezcladas. Tuvo que ajustar sus ojos a la oscuridad (había pasado tanto tiempo desde que lo hacía que fue como volver a un hogar perdido. La falta de luz, como la noche, era para él un manto de familiaridad que había perdido hacía tanto tiempo…) pero pronto pudo ver de qué se trataba: ahora era una atracción turística, llena de personas sacando fotos y jugando a buscarse entre las paredes de su abandonado escondite, de su abandonada casa que ya no era suya. Ahora su solitario hogar era un lugar de memorias, un lugar de recuerdos a una época perdida, y un lugar mucho mejor que el que nunca había sido. Fue en ese momento que el minotauro comprendió.

Antes de irse, el minotauro jugó con los niños, se sacó todo tipo de fotos con los turistas de todas las nacionalidades del amplio mundo, incluso rugió para asustar a las novias para que los novios las tomaran de la cintura. Luego, se despidió, y haciendo un último esfuerzo, me llamó hoy para saldar las cuentas del laberinto y me contó con detalles toda esta historia, para que quedara en mi memoria y la de todos a los que quisiera contarla. Poco después dejé de escuchar su voz en el teléfono, y desapareció entre tantas memorias del pasado que llamamos mitos. Yo soy el rapsoda encargado de su historia, y no puedo evitar derramar unas lágrimas por el pobre minotauro que ya nadie necesitaba, que ya nadie imaginaba, que ya nadie veía… Y por eso en este mundo ya no existen minotauros.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s