Sobre los espacios

Es muy fácil pensar que la libertad de uno termina en la del otro. Es un bonito objetivo que respetar, y razonable. Pero la verdad, tendemos a no hacerlo de todas formas.

Cuando una persona utiliza un espacio común a varias otras personas como hogar, como sería en una familia, por ejemplo, no solo ocupa lo que eligió, sino también lo que sale de ese lugar. El ruido, por ejemplo, puede llegar más de un lugar de la casa. El problema se causa cuando más de una persona ocupa un solo espacio: ahí empiezan los roces. ¿Y cuando, entonces, termina nuestra libertad? ¿Es necesario acaso dejar el espacio más grande posible como nuestro, y con eso mitigar las quejas de otro? ¿O es necesario soportar los roces lo más posible, evitando el conflicto a cambio de incomodidad? ¿Cuando empieza la adaptación por el otro, y la adaptación de uno mismo hacia él? No conozco bien las respuestas a estas preguntas, pero si el espacio ocupado por una persona es demasiado grande, y no esta dispuesto a adaptarse, deja a todo lo de su entorno poseído, y las demás personas pierden su espacio. Sin espacio en un hogar, nada queda de uno mismo.

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