Sobre la imaginación

A sugerencia de mis amigos en Fura Yodarian, voy a hablar específicamente de una cosa que toque tangencialmente en otro post: la imaginación. Es a través de ella que el mundo se modifica y cambia, sin mantenerse estático. Es ella la que nos trae historias de aventuras imposibles pero plausibles (una sutil diferencia), la creación de nuevas realidades tan válidas como efímeras, como castillos en el aire que se desvanecen de un toque pero que son magníficos para observar desde lejos.
La mayor capacidad imaginativa es generalmente  atribuida a la niñez, cuando las reglas del mundo, como antes mencioné, no son del todo claras, pero esto es ambiguo. Según leí hace poco en un webcomic  con una opinión bastante poco ortodoxa (lo linkeo: Bouletcorp ) la imaginación de un niño es realmente bastante limitada, y su expansión es realmente un mito. Arguye, también, que todas las historias de niños son escritas por adultos, y que las variaciones de estas son lo que los niños ponen en sus propias creaciones, que en realidad no son tales. Esto suena duro, pero creo que es necesario considerar un par de elementos: primero, el adulto sabe que lo que esta escribiendo es “falso”, que no existe ante las reglas del mundo real, serio, tangencial, detectable con nuestros sentidos. El niño, por su parte, no esta acostumbrado al mundo regular, y no esta seguro de sus reglas. A diferencia de un adulto, que imagina enterándose que imagina (redundancia necesaria en este caso), el niño convierte al mundo real en otra cosa, en algo mágico donde todo puede suceder. Hay una buena razón para considerar este tipo de pensamientos algo imaginativo. Es cierto que el niño no va a crear realmente algo nuevo: el ser humano aprende por imitación principalmente, y de esa imitación salen variaciones, pero debemos considerar que lo mismo pasa con los adultos.
El viaje heroico propuesto por Joseph Campbell en su libro “El héroe de las mil caras” intenta mostrarnos las bases de toda historia: todo lo que escribimos proviene de un mito, que tiene ciertas características que se repiten. Siempre hay un viaje desde el cual el héroe o protagonista sale de un espacio ordinario a lo desconocido, donde hay riesgo. El héroe al principio no quiere partir, pero su misión es más fuerte que su reticencia, luego un mentor le entrega conocimientos que aplica pasando su primera prueba. Hay un momento en que el héroe no puede regresar a lo que conoce, y debe enfrentarse a diversas pruebas, obtener aliados y enfrentar enemigos. Ya hecho esto, el héroe aplica todos sus conocimientos anteriores y pasa su prueba más difícil, haciéndose luego de su recompensa que luego entrega al mundo ordinario, modificándolo para siempre. Estos pasos pueden sonar, quizás, demasiados generales, pero tienen a aplicar a cualquier historia tradicional, y a todo mito. Sin darnos cuenta, cuando creamos algo nuevo estamos repitiendo la misma historia con leves modificaciones. Al final, somos imitadores por naturaleza, y la belleza de la imaginación consiste, en mi opinión, en la capacidad de recombinar elementos y crear algo distinto. Quizás no es realmente nuevo, quizás caigamos siempre en los mismos pasos, pero la belleza del crear consiste en que al final, algo nuestro queda, que modifica levemente todo lo que antes existía.
Finalmente, lo único que diferencia la imaginación de un niño y de un adulto es la escala, y los elementos recombinados. El niño tiene la ventaja de creer, al menos a medias, que lo que ve es real, mágico y maleable. El adulto en cambio tiene una cierta idea de lo posible, y su creación también se basa en ello. Por algo muchos de los protagonistas de las aventuras mágicas son niños: son los únicos capaces de creer en el mundo que un adulto ha inventado para ellos.

Un comentario sobre “Sobre la imaginación

  1. Me gustó mucho lo que escribiste. Es más, la conclusión a la que llegas me parece absolutamente clara y bien explicada (al menos me quedó claro a mi, que soy medio lento xD).Algunas cosas que quería comentar, es que el libro que mencionas \”El Héroe de las Mil Caras\” me recordó un estudio muy anterior (porque googleando encontré que el libro del que hablas es de 1949 y su autor me parece que se llama Joseph. Puede que me equivoque, pero es lo que encontré xD) de un compadre Ruso (Vladimir Propp, fácil de googlear) que hizo un estudio de los cuentos populares rusos y sacó una serie de puntos que se repiten. \”Las Funciones de Propp\” le puso. Lo comento como una simple variante que puede enriquecer más el concepto que planteas.Y lo otro que quería comentar, es que me parece que el comic que citas me pareció muy interesante, pero creo que está mezclando dos conceptos que podrías analizar y comparar en el futuro si vuelves a escribir de estos temas: Me parece que en la caricatura está tomando \”Imaginación\” como si fuera lo mismo que la \”Creatividad\”. Los niños son menos creativos que los adultos porque suelen imitar y no son concientes de las infinitas capacidades que ofrece el mundo para mezclar y crear de la nada. En cambio, como bien dices, la imaginación (especialmente la de un niño) creo que se acerca más a 'creer', al menos a medias (o a jugar como si se creyera)en el mundo mágico que se le presenta. En hacer como si la ficción fuera realidad. Pero no necesariamente hay que \”crearla\” de cero para que ésta sea imaginada. La ficción del niño puede ser un patrón antes visto e imitado, pero no por eso menos \”imaginado\”.Eso pues. Un abrazo y espero encontarme con más escritos tuyos en un futuro. Me gustó caleta tu análisis!!

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